Publicado el 01/07/2025 por Administrador
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El exvicepresidente ecuatoriano Jorge Glas ha sido condenado este lunes a 13 años de prisión por el delito de peculado, en un nuevo fallo judicial que se suma a sus anteriores sentencias por corrupción. La Corte Nacional de Justicia dictó la pena tras hallarlo culpable del desvío de fondos destinados a la reconstrucción de las zonas afectadas por el terremoto de 2016, particularmente en las provincias de Manabí y Esmeraldas.
Según la Fiscalía, Glas utilizó de forma indebida recursos recaudados a través de un impuesto especial que debía ser destinado exclusivamente a obras urgentes de reparación y reconstrucción tras el devastador sismo. En lugar de ello, los fondos se habrían desviado hacia proyectos considerados innecesarios, sin estudios técnicos adecuados y sin beneficio directo para las comunidades damnificadas.
Junto a Glas, también fue condenado Carlos Bernal, quien entonces era secretario de la Reconstrucción, por su participación en la gestión y aprobación de los contratos cuestionados. Ambos recibieron la pena máxima prevista para el delito de peculado en Ecuador.
La defensa del exvicepresidente, sin embargo, insiste en que se trata de una nueva maniobra de persecución política contra una figura emblemática del correísmo. Aseguran que no hay pruebas de enriquecimiento ilícito ni daño económico directo al Estado, y que los proyectos ejecutados sí tenían un objetivo social.
Esta condena se suma a otras dos que ya enfrenta Glas: una de seis años por asociación ilícita en el marco del escándalo de sobornos de Odebrecht, y otra de ocho años por cohecho agravado, vinculada al caso "Sobornos 2012-2016". En total, con la nueva sentencia, Glas acumula 27 años de prisión, aunque la legislación ecuatoriana establece un máximo de cumplimiento de penas consecutivas que podría llevarlo a permanecer tras las rejas hasta el año 2041.
Jorge Glas fue arrestado en abril de 2024 tras un controvertido operativo policial que lo sacó de la embajada de México en Quito, donde se encontraba asilado. Este hecho generó una grave crisis diplomática entre ambos países y fue ampliamente condenado por la comunidad internacional.
Desde su primera condena en 2017, el exvicepresidente ha mantenido que es víctima de una “venganza judicial” por haber pertenecido al círculo cercano del expresidente Rafael Correa. No obstante, los fallos judiciales en su contra han sido ratificados en distintas instancias y con diferentes tribunales.
El fallo más reciente refuerza la imagen de Glas como uno de los rostros más representativos de la caída de la élite política que gobernó Ecuador durante la llamada Revolución Ciudadana. Su futuro político queda definitivamente sellado con esta sentencia, que lo inhabilita de por vida para ejercer cargos públicos.