Publicado el 19/06/2025 por Administrador
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La madrugada del jueves 19 de junio quedará marcada en la memoria de los oaxaqueños. El huracán Erick tocó tierra en la costa sur de México con fuerza destructiva, alcanzando la categoría 3 en la escala Saffir-Simpson. Su impacto se registró cerca de Santiago Pinotepa Nacional, en la región costera del estado de Oaxaca, con vientos sostenidos superiores a los 200 km/h y ráfagas que rozaron los 250 km/h.
Erick, el primer huracán mayor de la temporada en el Pacífico, evolucionó con una rapidez inusual desde su formación frente a Centroamérica el pasado 17 de junio. En apenas 48 horas escaló de tormenta tropical a un ciclón extremadamente peligroso, convirtiéndose en uno de los fenómenos más intensos que han tocado tierra en esta zona en las últimas décadas.
Las autoridades mexicanas, anticipando el riesgo, activaron de inmediato los protocolos de emergencia. El Ejército y la Marina desplegaron más de 18.000 efectivos bajo los planes DN-III-E y Plan Marina, mientras que Protección Civil habilitó cerca de 2.000 refugios en las zonas más vulnerables de Oaxaca y Guerrero. Las clases fueron suspendidas, y los vuelos desde y hacia los aeropuertos de Puerto Escondido y Huatulco fueron cancelados.
El Centro Nacional de Huracanes advirtió sobre precipitaciones extremas que podrían alcanzar hasta 40 centímetros en algunas regiones montañosas, elevando el riesgo de deslaves, crecidas de ríos e inundaciones repentinas. La fuerza del mar también se ha hecho sentir con oleaje de hasta 10 metros, obligando a cerrar puertos y restringir toda actividad pesquera y turística en el litoral.
A pesar de la magnitud del fenómeno, las primeras evaluaciones indican que no se han registrado víctimas mortales. Sin embargo, se reportan numerosos daños materiales: árboles caídos, postes derribados, techos volados y cortes masivos de energía eléctrica en varios municipios costeros. El monitoreo continúa en comunidades rurales de difícil acceso, donde se teme que las lluvias hayan provocado deslaves que aún no han sido reportados oficialmente.
Erick no solo ha puesto a prueba la capacidad de respuesta del sistema de protección civil mexicano, sino que también ha encendido las alertas sobre la intensidad de la temporada de huracanes 2025. Los meteorólogos ya anticipan que este año será particularmente activo, con al menos una docena de ciclones con potencial destructivo en el Pacífico Oriental.
Aunque el huracán comenzó a debilitarse tras su entrada al territorio continental, los meteorólogos insisten en que sus efectos se prolongarán durante varios días. Las lluvias persistentes en el interior de Oaxaca y zonas altas de Guerrero podrían seguir generando emergencias locales, mientras las autoridades trabajan en el restablecimiento de servicios básicos y la atención a los damnificados.
Los gobiernos estatales han hecho un llamado a la población para mantenerse informada a través de canales oficiales y no bajar la guardia ante posibles réplicas de lluvia o vientos asociados al remanente del ciclón. Mientras tanto, brigadas de auxilio continúan desplegadas en las zonas más afectadas, repartiendo víveres, agua potable y atención médica.
Erick, con su furia temprana e intensidad inusual, ha recordado a México que el cambio climático no es una teoría lejana, sino una realidad que llega con fuerza, viento y agua a tocar la puerta.