Publicado el 10/06/2025 por Administrador
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Greta Thunberg y un grupo de activistas internacionales fueron interceptados y posteriormente expulsados de Israel luego de intentar navegar hacia la Franja de Gaza a bordo del velero Madleen, una embarcación perteneciente a la Flotilla de la Libertad. La operación, realizada por la marina israelí en aguas internacionales, desató una oleada de críticas por parte de defensores de derechos humanos y gobiernos europeos.
El Madleen zarpó a inicios de junio desde Sicilia, Italia, con doce personas a bordo. Su objetivo era simbólico: denunciar el bloqueo impuesto por Israel a Gaza y entregar ayuda humanitaria básica como leche, harina y pañales. A pesar del carácter pacífico de la misión, el barco fue abordado a más de 180 kilómetros de la costa palestina, en una acción que los activistas calificaron de “piratería en altamar”.
Entre los detenidos se encontraba la reconocida activista ambiental Greta Thunberg, quien aceptó ser deportada tras pasar por un proceso de interrogación en el puerto de Ashdod. Fue enviada vía aérea primero a París y luego a Suecia. Desde su escala en Francia, Thunberg calificó el abordaje como un “secuestro” y acusó a Israel de aplicar un castigo colectivo sobre la población gazatí.
No todos los tripulantes aceptaron la deportación inmediata. Ocho de ellos, incluida la eurodiputada franco-palestina Rima Hassan, rechazaron firmar los documentos de expulsión, por lo que fueron trasladados al centro de detención de Givon, donde permanecen mientras se resuelve su situación legal. Los otros activistas, incluido el español Sergio Toribio, fueron deportados el lunes por la mañana.
Israel justificó la operación alegando razones de seguridad nacional, aduciendo que el bloqueo busca impedir el contrabando de armas a Hamas. Las autoridades también señalaron que la misión tenía “una intención propagandística” y que la ayuda transportada era mínima en comparación con la necesidad real de la población gazatí.
Durante el proceso de interrogación, los militares israelíes mostraron a los activistas imágenes de los ataques perpetrados por Hamas el 7 de octubre, intentando contextualizar su postura. Sin embargo, los tripulantes rechazaron ver el video, alegando que no justificaba la violación del derecho internacional.
La detención en altamar provocó una reacción diplomática inmediata. Francia exigió asistencia consular para su ciudadana Rima Hassan, España protestó oficialmente por la detención de Toribio, e Irlanda sumó su voz en respaldo a la flotilla. Mientras tanto, organizaciones como Amnistía Internacional y la propia Coalición de la Flotilla de la Libertad denunciaron la acción como ilegal.
El caso también resalta la situación desesperada en Gaza, donde el bloqueo total impuesto desde marzo ha generado condiciones de hambruna y colapso humanitario. El intento de romper simbólicamente ese cerco pone nuevamente el foco en una crisis que, pese a su gravedad, ha sido relegada por la comunidad internacional.
Greta Thunberg, por su parte, prometió continuar su activismo en favor del pueblo palestino y aseguró que nuevas iniciativas de presión pacífica seguirán en marcha. “No dejaremos de actuar ante el genocidio en curso”, afirmó.