Publicado el 03/06/2025 por Administrador
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El juicio por uno de los casos más insólitos de envenenamiento en Australia ha entrado en una fase clave con el testimonio de Erin Patterson, acusada de haber causado la muerte de tres personas y el intento de asesinato de una cuarta, tras servirles un almuerzo con setas venenosas. Durante su declaración, Patterson alegó que su interés por recolectar hongos surgió en plena pandemia de COVID-19, cuando buscaba actividades al aire libre para compartir con sus hijos.
La tragedia ocurrió el 29 de julio de 2023, en la localidad de Leongatha, en el estado de Victoria. Patterson preparó un tradicional “beef Wellington” para sus exsuegros Don y Gail Patterson, su tía política Heather Wilkinson y el esposo de esta, el pastor Ian Wilkinson. Tres de ellos murieron días después del almuerzo: Don, Gail y Heather. Ian sobrevivió tras una cirugía de emergencia que incluyó un trasplante de hígado.
En el estrado, Patterson reconoció que el plato contenía hongos conocidos como "death cap" (Amanita phalloides), una de las especies más letales del mundo. Sin embargo, insistió en que no sabía que eran venenosos y aseguró que la mayoría de las setas fueron compradas en tiendas locales, aunque admitió haber recolectado algunas por su cuenta.
"Durante la pandemia salía mucho a caminar con mis hijos y comencé a interesarme por las setas silvestres", dijo ante el tribunal. Esta afirmación ha generado escepticismo, dado que las Amanita phalloides son bien conocidas por su toxicidad y su apariencia similar a otras variedades comestibles.
El caso se ha vuelto aún más complejo tras la presentación de mensajes publicados por Patterson en redes sociales, donde se mostraba en conflicto con sus familiares políticos. La defensa argumentó que dichos mensajes fueron expresiones de frustración escritas en momentos de tensión personal, y no pruebas de una intención criminal.
La Fiscalía, en cambio, sostiene que hubo una planificación deliberada del envenenamiento y que la acusada tenía conocimientos suficientes sobre los peligros de las setas silvestres. Apuntan también a inconsistencias en sus declaraciones previas a la policía, donde inicialmente negó haber consumido el mismo alimento que sirvió a sus invitados.
El caso ha causado conmoción en Australia y ha encendido el debate sobre la seguridad alimentaria, el uso de productos silvestres en la cocina casera y la responsabilidad penal en hechos de esta naturaleza. Aunque el país ha registrado en el pasado incidentes aislados por consumo de setas tóxicas, esta sería la primera vez que se vincula directamente a un presunto crimen con el uso de estos hongos.
Patterson se mantiene bajo custodia preventiva y enfrenta cargos de asesinato e intento de asesinato. El juicio continuará durante las próximas semanas, con la presentación de peritajes forenses, testimonios de expertos en micología y nuevos elementos que podrían ser determinantes en la sentencia final.
Mientras tanto, la opinión pública se mantiene dividida entre quienes consideran el hecho como un trágico accidente y quienes ven en la historia demasiadas coincidencias como para creer en la inocencia de la acusada.