Publicado el 09/07/2025 por Administrador
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En un encuentro crucial en la Casa Blanca, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y el expresidente Donald Trump discutieron la crisis en Gaza sin que el mandatario israelí hiciera mención alguna sobre un posible alto el fuego. La reunión, celebrada en medio de fuertes presiones internacionales para frenar la ofensiva militar israelí, se centró en la liberación de rehenes y en los planes para debilitar definitivamente a Hamás.
Netanyahu se mostró firme al reiterar que Israel no ha terminado su operación militar y que su principal prioridad sigue siendo “la erradicación total de las capacidades de Hamás”. Al ser consultado sobre las propuestas de alto el fuego temporal impulsadas por Estados Unidos, el mandatario israelí evitó comprometerse, dejando en claro que no considera viable detener las operaciones mientras Hamás mantenga a rehenes bajo su custodia y conserve influencia sobre la Franja.
Por su parte, Donald Trump, quien busca proyectarse como figura internacional con miras a las elecciones de 2026, presionó por un alto el fuego de al menos 60 días, como parte de un acuerdo que facilitaría la liberación de al menos 10 rehenes vivos y los cuerpos de otros 9. Sin embargo, el mensaje de Netanyahu fue contundente: cualquier tregua debe subordinarse a los objetivos militares y de seguridad del Estado de Israel.
La falta de una postura común sobre el cese de hostilidades ha enfriado las expectativas de un acuerdo inmediato. Según fuentes diplomáticas, el punto más crítico sigue siendo la exigencia de Hamás de que las fuerzas israelíes se retiren del corredor de Morag, una franja clave que conecta el norte y el sur de Gaza. Netanyahu ha expresado que esa retirada “no está sobre la mesa”.
A pesar de las diferencias, ambos líderes manifestaron voluntad de continuar colaborando en temas estratégicos, incluyendo el fortalecimiento de la alianza militar y el suministro de armamento de defensa. Trump habría reiterado su intención de apoyar con sistemas Patriot y asesoramiento técnico, pero condicionó su ayuda a gestos concretos hacia una solución diplomática.
En el trasfondo, el gobierno de Joe Biden observa con preocupación el avance de estas negociaciones paralelas. Aunque Washington respalda la idea de una paz duradera, la administración actual teme que la retórica de Netanyahu y su alianza con Trump obstaculicen los esfuerzos multilaterales para alcanzar un acuerdo de tregua humanitaria que permita el ingreso de ayuda a la población civil gazatí.
Organizaciones internacionales han denunciado el deterioro de la situación humanitaria en Gaza, donde miles de civiles permanecen atrapados entre los combates y los cortes de suministro. Sin un alto el fuego inmediato, advierten, las consecuencias podrían ser catastróficas.
En resumen, la reunión entre Netanyahu y Trump evidenció las diferencias entre las prioridades políticas y militares de Israel y las demandas internacionales de paz. Por ahora, la posibilidad de una tregua sigue estancada, mientras la guerra continúa extendiendo su sombra sobre Oriente Medio.