Publicado el 28/05/2025 por Administrador
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JERUSALÉN – Una nueva ola de desesperación se cierne sobre la Franja de Gaza tras la decisión de la Fundación Humanitaria de Gaza (GHF), respaldada por Israel y sectores estadounidenses, de suspender temporalmente la distribución de ayuda alimentaria. La medida se tomó luego de que su primer operativo en Rafah terminara en caos y violencia, dejando al menos un joven muerto y casi medio centenar de heridos.
El episodio ocurrió cuando miles de palestinos, muchos de ellos en condiciones extremas de hambre y miseria, se agolparon en un centro de entrega gestionado por la GHF. Sin una logística clara ni colaboración con agencias humanitarias reconocidas, la multitud desbordó los puntos de distribución. La tensión escaló cuando las fuerzas israelíes presentes respondieron con disparos de advertencia. Testigos reportan escenas de pánico, heridos por estampidas y un joven de 19 años fallecido, según datos del Ministerio de Salud de Gaza.
La fundación, que había iniciado su operación bajo una campaña que prometía entregar más de 400,000 raciones de comida, decidió pausar todas sus actividades hasta que se pueda garantizar la seguridad en el terreno. La falta de coordinación con organizaciones humanitarias tradicionales como la ONU o la Media Luna Roja ha generado fuertes críticas sobre la improvisación del proyecto.
El revés fue aún más grave tras la dimisión del director ejecutivo de la fundación, Jake Wood, exmarine y activista estadounidense, quien manifestó públicamente su frustración ante lo que calificó como "restricciones insostenibles" impuestas por las autoridades israelíes y la falta de compromiso internacional para atender con seriedad la emergencia en Gaza. “Estamos operando en un entorno en el que los principios humanitarios están siendo sistemáticamente ignorados”, afirmó Wood.
La situación en Gaza es alarmante. Con más de 2.1 millones de personas atrapadas bajo un prolongado bloqueo, el colapso de la infraestructura básica y un acceso humanitario severamente limitado, el riesgo de hambruna masiva es cada vez más real. La ONU ha advertido que cualquier obstáculo adicional a la asistencia podría desencadenar una tragedia aún mayor.
Activistas y analistas internacionales acusan a la fundación de haber actuado con fines propagandísticos, utilizando la fachada de ayuda humanitaria para blanquear la imagen de Israel en el contexto del conflicto. “Entregar cajas de comida no compensa los bombardeos ni el asedio. Esto no es ayuda, es cinismo”, denunció un vocero de Médicos Sin Fronteras.
Mientras tanto, el pueblo palestino sigue atrapado en un limbo humanitario sin precedentes. La suspensión de la entrega de alimentos representa no solo un golpe logístico, sino un duro revés simbólico para quienes aún guardaban esperanza de alivio. Los llamados internacionales exigen que se restablezca la asistencia urgente, con mecanismos transparentes y actores imparciales, antes de que sea demasiado tarde.