Publicado el 08/07/2025 por Administrador
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Francia enfrenta nuevamente el impacto del cambio climático con un incendio forestal de gran magnitud que ha alcanzado las afueras de Marsella, obligando al cierre temporal del aeropuerto Marseille-Provence y la evacuación de cientos de personas. El fuego, avivado por vientos mistral de hasta 100 km/h, se desató en la zona boscosa de Les Pennes-Mirabeau y avanzó rápidamente hacia el norte de la ciudad.
El siniestro ha devorado más de 700 hectáreas de terreno en apenas unas horas, generando una nube de humo visible desde varios puntos de la ciudad. Las autoridades confirmaron daños en al menos diez viviendas, vehículos calcinados y varias infraestructuras parcialmente afectadas. Aunque no se han registrado víctimas fatales, nueve personas, en su mayoría bomberos, han requerido atención médica por inhalación de humo y quemaduras leves.
El aeropuerto de Marsella, uno de los más importantes del sur de Francia, suspendió todos los vuelos a partir del mediodía y redirigió operaciones hacia Niza, Nîmes y Montpellier. La terminal aérea fue rápidamente evacuada debido a la proximidad de las llamas y la densa columna de humo que dificultaba la visibilidad.
Simultáneamente, se detuvo el tráfico ferroviario hacia el norte y oeste de la ciudad, y las autopistas A55 y A7 fueron cerradas por precaución. Estas medidas, aunque drásticas, buscan evitar incidentes mayores en una zona ya colapsada por el avance del fuego.
Más de mil bomberos fueron desplegados para combatir las llamas, apoyados por cinco aviones cisterna, helicópteros y decenas de camiones autobomba. La intensidad del viento y la sequedad del terreno complicaron las labores de contención, haciendo que las llamas rodearan parcialmente barrios del distrito 16 de Marsella, donde se ordenó el confinamiento de sus habitantes.
El ayuntamiento habilitó gimnasios y centros comunitarios como albergues temporales para los evacuados. Las autoridades locales han hecho un llamado urgente a no desplazarse hacia las zonas afectadas y a seguir estrictamente las instrucciones de protección civil.
El alcalde de Marsella, Benoît Payan, declaró que la situación es crítica y que se están utilizando “todos los recursos disponibles” para controlar el incendio. También se mostró preocupado por la repetición cada vez más frecuente de este tipo de desastres, que atribuyó directamente a las condiciones extremas provocadas por el cambio climático.
Este nuevo episodio se enmarca en una ola de calor que afecta a gran parte del sur de Europa, con temperaturas superiores a los 38 °C y vegetación extremadamente seca. Francia, España y Grecia enfrentan simultáneamente incendios activos, una situación que pone en jaque la capacidad de respuesta de los servicios de emergencia en la región mediterránea.
La Dirección General de Seguridad Civil ha declarado alerta roja en varias zonas del sur francés y advierte que el riesgo de nuevos focos es elevado mientras persistan las condiciones meteorológicas actuales.
Mientras tanto, en Marsella se respira un ambiente de tensión, pero también de solidaridad. Voluntarios y vecinos se han movilizado para ofrecer asistencia, comida y alojamiento a quienes han perdido temporalmente sus hogares. Los esfuerzos de contención continúan durante la noche con apoyo aéreo y terrestre, aunque los expertos aseguran que tomará días controlar completamente el incendio.