Publicado el 21/07/2025 por Administrador
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Cientos de ciudadanos salieron a las calles del sur de Ciudad de México para manifestarse contra el avance de la gentrificación en sus comunidades. La protesta, convocada por colectivos vecinales, pueblos originarios y organizaciones sociales, recorrió las principales arterias de Tlalpan con un mensaje claro: “La ciudad no está en venta”.
Desde la estación Fuentes Brotantes del Metrobús hasta las inmediaciones de Ciudad Universitaria, los manifestantes marcharon con pancartas, consignas y tambores. Exigieron frenar el alza descontrolada de los precios de vivienda, la proliferación de megaproyectos inmobiliarios y la presión que ejercen plataformas de alquiler turístico sobre barrios históricamente populares.
Los vecinos denunciaron que muchos han sido desplazados por la llegada masiva de inversiones privadas, sobre todo en colonias como La Joya, San Andrés Totoltepec, Parres y zonas cercanas al Ajusco. Afirman que el modelo actual de desarrollo urbano excluye a quienes han habitado esas tierras por generaciones y destruye el tejido social.
“Nos están sacando con rentas que duplican el salario mínimo, y nos venden una modernidad que no nos incluye”, expresó una habitante durante la marcha. La frase fue replicada en carteles pegados en locales que se resisten al cierre por la presión inmobiliaria.
Aunque el ambiente fue mayoritariamente pacífico, se registraron incidentes aislados: algunos grupos realizaron pintas en estaciones del Metrobús y rompieron ventanales de un local comercial. La policía capitalina acompañó la movilización con un operativo discreto, priorizando el diálogo y evitando confrontaciones.
Las autoridades de la ciudad han reconocido el problema. En las últimas semanas, el gobierno local anunció un paquete de medidas para enfrentar el alza de los precios de vivienda: topes de renta, promoción de vivienda pública y regulación de plataformas digitales de alojamiento temporal. Sin embargo, los manifestantes insisten en que las políticas deben extenderse también a las zonas del sur, no solo a las alcaldías céntricas.
La marcha de Tlalpan se suma a una oleada de protestas similares ocurridas en distintas partes de la capital. El movimiento antidespojo urbano gana fuerza y se consolida como una de las principales expresiones de resistencia ciudadana frente a la transformación acelerada de los espacios urbanos.
Para muchos, la lucha no es solo por la vivienda, sino por el derecho a permanecer, a conservar la identidad barrial, los usos y costumbres, y a decidir sobre el futuro del territorio que habitan. En una ciudad que se moderniza a pasos forzados, la marcha fue también un grito para que no se olvide a quienes construyeron su historia.